
Nº de jugadores: 2 a 4
Objetivo del juego: Conseguir ser el pirata con más monedas de oro
Dinámica del juego: Tras elegir color, cada jugador coloca su capitán en la zona del faro y el barco atracado en uno de los muelles de la Isla Pirata. Se coge al azar una carta de isla y se coloca boca abajo junto al calamar, con una moneda de 3 doblones sobre ella. Ésta será la “Isla del Tesoro”, que se descubrirá al final de la partida.
Todos los jugadores ponen sus Permisos de Excavación en una pila en la Isla en la zona indicada, y los piratas de colores (en función del número de jugadores) en sus marcadores en la Isla.
Al comenzar la partida, cada jugador mezcla las cartas de su color, creando un mazo, y roba las cuatro cartas superiores. Estas cartas le dan opciones de movimiento y acción, que van llevando a cabo por turnos. En función del tipo de carta que ponga en juego, cada pirata puede hacer lo siguiente:
- Mover el pirata y/o el barco (obligatorio), el número de espacios que marque la carta (en el caso del pirata se lleva a cabo la acción correspondiente en la Isla)
- Jugar una segunda carta para usar sus propiedades (opcional), pero no para mover una segunda vez
- Robar cartas de su mazo hasta tener de nuevo 4 cartas (obligatorio)
El capitán, en la Isla Pirata, puede reclutar piratas de distintos colores (necesarios para excavar en las islas), recoger permisos de excavación, y cartas de isla (para saber cuáles no son la Isla del Tesoro). El capitán puede moverse en el sentido que desee, pero no puede pasar dos veces por la misma casilla en el mismo turno.
Al llegar a una isla, el jugador puede (si la carta que ha puesto en juego se lo permite), dejar un pirata del color marcado en la isla y colocar uno de sus permisos de excavación sobre el tesoro (boca abajo). Todos los piratas pueden excavar en la misma isla, pero un pirata no puede excavar dos veces en la misma isla.
Las islas volcánicas tienen acciones especiales. En una de ellas se puede coger una carta de reliquia, que otorga una ventaja (ignorar el color del pirata al excavar, aumentar el movimiento, cambiar cartas ó tener cinco cartas en la mano en lugar de cuatro), y en la otra obtiene el Permiso de Excavación de valor 7 (el más alto), que puede usar del mismo modo que los demás.
Restricciones:
- Cada jugador no puede tener reclutados más de tres piratas en su zona de juego.
- El pirata puede moverse por la isla únicamente si el barco está anclado en el puerto, y el barco únicamente puede zarpar si el pirata está en la zona del faro. De éste modo, los piratas tan sólo pueden centrar sus movimientos en una de las dos zonas. No obstante, el movimiento de un jugador puede comenzar con el pirata, llegar al faro, y zarpar con el barco (y viceversa).
Opinión:
Los componentes son bonitos, en madera, de colores bien diferenciados, con un diseño cuidado y muy efectivo. Me ha gustado especialmente el diseño de los barcos piratas, con la sensación de las velas hinchadas por el viento. El tablero, en cartón bastante rígido, tiene un tamaño más que aceptable (sobre todo teniendo en cuenta el tamaño de la caja), y los dibujos son claros, con detalles (los barcos varados en los arrecifes, los animales en el mar, etcétera.
Al empezar a jugarlo, parece un juego extremadamente sencillo, aunque a medida que va avanzando la partida te vas dando cuenta de que es bastante más complicado de lo que parece el ir quedándote con todas las islas, el gestionar los Permisos de Excavación, el saber dónde colocar los piratas (ya que se juega con muy pocos para repartir entre los jugadores)…
Además, el hecho de poder robar a otro jugador las cartas de isla le da un “no sé qué que qué sé yo que yo qué sé” muy gracioso al juego.